La rueda de fuego
01-10-2020 • • di Juan de Gijón
Recientemente, los llamados "mega incendios" han golpeado fuertemente la costa Oeste de Estados Unidos. Un evento terrible y desolador para la población local, pero ¿es "sólo" eso? ¿no tendrá un efecto a largo plazo?

Los fuegos continúan destruyendo todo a su alcance: colegios, casas y bosques, sin ningún tipo de discriminación. A fecha del 13 de septiembre, el número total de fallecidos ascendía a 29, entre los que se incluye la pérdida de un niño en el incendio de Washington.
Aunque la causa original del incendio sigue bajo investigación, lo más probable es que sea un cúmulo de circunstancias. Aunque tocamos el tema recientemente en uno de nuestros podcasts, falta por matizar una cosa: de acuerdo con el gobernador de este estado, Jay Inslee, el cambio climático es un acentuador de lo que está experimentando este país. De hecho, él denomina estos fuegos como "incendios climáticos".

El fuego causa terribles pérdidas de seres queridos, miles de refugiados, y destrucción, tanto de terreno natural (y la correspondiente desaparición de biodiversidad), como de urbanizada (casas, negocios y colegios), pero hay efectos que todavía no han sucedido.

Habrá más hospitalizados, que se suman a los ingresos a causa del virus SARS-CoV-2, habrá pérdida de agua potable, debido a los químicos que desprenden edificios al quemarse, y también un coste medioambiental. Pero, lo peor de todos estos problemas, y el resto de sus desencadenantes, es sin duda, que todo se repite. Año tras año, todo vuelve a suceder. Y un suelo más seco, con vegetación muerta y menor humedad implica, además, mayor facilidad.
Otro factor es el número exponencial de nuevas casas que experimentan estas áreas, cómo indicaba Chris Flavelle, reportero del New York Times. El motivo por el que la gente se muda aquí cae en el ascendente precio de zonas urbanas en San Francisco, saliendo más rentable construir en las denominadas WUI, las "Wildland Urban Interfaces". No crear más edificios implicaría, para la población, no tener un hogar, y para el estado, perder ayudas del gobierno central.

La pregunta evidente es: ¿por qué no construimos en otro lado? Pues bien, tenemos presión por parte del estado, que necesita dinero para financiar los servicios básicos, y tenemos presión por parte de la población que quiere un hogar. A mayor tiempo sin edificar, mayor tiempo sin ingresos. Además, hay un importante factor emocional: tras un horrible incendio en el que has perdido tu hogar (algo más importante que cuatro paredes), la gente solo quiere volver como antes. Es duro afrontar nuevas leyes que obliguen a sistemas más seguros o complejos para reconstruir tu vida. Quieres que todo sea como antes. Y esto se complica cuando las aseguradoras se niegan a renovar el contrato porque "estás en una zona de incendios". Esto cambió en el último año, cuando el estado de California actuó imponiendo sanciones a aseguradoras de este tipo. Sin embargo, queda por ver que va a suceder este año. Si presentan grandes pérdidas, como las que han ocurrido en los últimos tres años, sus ganas de presentar sus servicios en estas zonas van a crecer igual de rápido que los incendios.
Otro importante cambio es el precio. Pongamos que te quieres ir: el precio de tu vivienda a caído en picado. Nadie quiere mudarse a una zona con tanto riesgo. Es un terrible ciclo, que se repite, que la gente conoce, pero difícil de solucionar. Poco a poco la gente se va mentalizando que debe mudarse, alejar de esas WUI, pero este proceso implica un cambio importante. Mientras tanto, incendios, huracanes e inundaciones afectarás a estas zonas.

Lee más:

Los incendios de EEUU dejan 29 muertos y miles de personas evacuadas, por El Confidencial, 12 de septiembre de 2020.

A Self-Perpetuating Cycle of Wildfires, por The Daily, 10 de septiembre de 2020.

A Climate Reckoning in Fire-Stricken California, Thomas Fuller y Christopher Flavelle, 10 de septiembre de 2020.
Illustration by Radioimmaginaria